"Que yo soy un poeta y mi vida una letra que escribo en hojas en blanco" Robe en 'Del tiempo perdido'.

"NUNCA TE ENAMORES DE UN MALDITO"

PROPORCIONES ÁUREAS DE LA BIPOLARIDAD.

SONRIE COMO HACEN LOS VALIENTES.

sábado, 28 de diciembre de 2013


Caen las primeras gotas. T se echa hacia atrás para resguardarse, se apoya contra la pared de la calle, mientras espera a que alguien salga del portal de al lado. La lluvia comienza a apretar.
T se ajusta la capucha, suelta algo de vaho. Siempre le gustó el frío. El tiene la teoría de que en algún momento algo importante le ocurrió un día de mucho frío. Es curioso ya que muy en sus adentros es un ser caliente. T saca del bolsillo un paquete de Lucky strike y saca de el un cigarro, se lo coloca en los labios y lo enciende. La primera calada siempre es la mejor, piensa. Se pregunta como la lluvia produce un halo melancólico en los humanos, y más si lo acompañas del frío y de una tarde gris. Cuando llueve T siempre se acuerda de aquel día, no de un día cualquiera, si no de ese día. Pero ya han pasado muchos años, tantos que ni siquiera llueve de verdad dentro de el.
Son las 6:30. T vuelve a mirar el reloj de pulsera. Ella llega tarde, piensa, mientras mira de reojo el portal. Tira el final del cigarro al suelo, lo pisa con la punta de la bota y murmura "siempre llega tarde".
A T no le gusta que le hagan esperar, y menos después de tanto tiempo.
Vuelve a mirar de reojo hacia el portal, nada.
T se acerca al portal, es el numero trece de cualquier calle maldita. Es una tardona, piensa para sí mismo.
De pronto unas suaves manos le tapan los ojos. Un ligero perfume, de alguna marca conocida, le inunda los sentidos, tal  vez muy en su interior extrañaba aquel olor. El perfume se mezcla con un intenso olor a crema de manos.

- ¿Quien soy?- Pregunta una voz presuntuosa. Ella deja escapar una pequeña risa.

- La retrasada "number one" - responde T. T se gira rápidamente y la atrapa entre sus brazos.

El siempre tiene esa sonrisa de niño malo que no ha roto un plato.

- Eres un payaso- le grita ella a T mientras intenta en vano deshacerse de sus brazos.

Por primera vez en mucho tiempo se quedan en silencio, han pasado muchos meses, muchas meteduras de pata por medio, muchas historias largas que contar, han faltado muchos besos. Se miran a los ojos.
A T siempre le gusto el toque avellana de los ojos de ella, son unos ojos embaucadores. Es como si siempre ocultaran algo. Son los típicos ojos que cambian de color cuando se ponen tristes, cuando recuerdan el pasado, cuando alguien se lleva un trozo de sus almas.

Para ellos se ha parado el tiempo, echaban de menos sus temperaturas corporales. Ella se acerca más hacia el, total, piensa, ya que está atrapada.
T es algo más alto y a ella le gusta, puede echarse sobre su pecho y descansar en el. El pecho de T es duro, caliente como la brisa que desprenden los radiadores, y siempre con una mezcla de olor a colonia y tabaco. Lo que más le gusta de ese momento es que puede hacerlo eterno, es un lugar seguro, es un lugar donde huir, donde escapar del miedo, de las prisas, de los relojes que apresuran al tiempo con sus segunderos. Es tan de humanos el tiempo.

T la separa lentamente, le coloca la mano en la barbilla y la obliga a levantar la mirada hasta sus verdes ojos.
Esa sonrisa, como si tramara algo. le pone nerviosa.

Se acerca lentamente y la besa. Ella siempre se siente extraña, a veces le da miedo. T nunca expresa con claridad nada de lo que siente, tiene su particular forma de ver el mundo y eso, a ella, la desconcierta. Quiere estar segura, pero le da miedo el frío que el guarda. Siempre se pregunta qué le ocurrió para ser así, para ser tan calefactor a veces, tan gélido mármol otras.

T la coge de la mano, aprieta con la fuerza justa, y comienza a tirar lentamente de ella calle abajo.

- ¿A donde vamos?

- A ningún lugar- dice el.

Ella sabe que es mentira, le apasiona ese misterio. T siempre tiene cosas que enseñar, cosas con las que sorprender.La lluvia hace rato que cesó pero ellos, silenciosas almas, no se han dado cuenta. Nunca se dan cuenta de nada.


sábado, 23 de noviembre de 2013






No me preguntes como, pero tu fuego a terminado jugando por aquí. El olor a vainilla, el olor a rosal, el olor a soñar...!Como inundan mi alma¡!Como desbordan mi infinita sed¡ Siempre que escribo voy andando, siempre que sueño... intento, mujer, que no sea a tu lado. Vamos a atraparnos entre cojines, juguemos a ser normales, miremos a los dioses por aquellas ventanas que imaginaste.

Tienes en el pecho un agarrotamiento, una herida y pequeñas, ácidas, gotas de deseo. Joven que no sabes donde posar tus pies, miras con desdén a la humanidad y solo añoras ser reflejo de ella. Vuela, vuela bajo y despacito hasta mi ventana.

Busquemos en silencio, a pies puntillas, joven zarrapastrosa de pijama deshilachado.


¿Donde están? ¿Donde están?... siempre buscas sentir lo que los demás, y no caes en que vivir en el borde de un acantilado ya es un sentimiento, es un poema, es una rosa que aun estando marchita frutos da. Que bellos son los abismos, que aterradora es la oscuridad y más cuando el corazón se agita.


Bebamos el uno del otro, estemos ebrios de sutil fatalidad, juntemos nuestros destinos intentando no admitir el lado positivo. Tu y yo, juntos, sabemos sentir. Me embriago sin descanso de vino, vida, sexo y virtud. Por eso olvido que arrastramos un pasado, soñamos un futuro, e intentamos con el reloj en mano, encontrarnos en la oscuridad.

Levantas a tientas las manos y solo rozas, en la penumbra, mi cara. Noto en tu rostro el sabor a sal, haces alquimia al transformar sueños en lágrimas, sal en estatuas. 
Y si arriesgar no quieres, y si solo de un juego se trata.
no te preocupes.... que en el final de los finales, a ti, un un dolor te aguarda.
Ida, pena y alcohol.






Melancolía.

Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.
Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.

Voy bajo tempestades y tormentas
ciego de sueño y loco de armonía.
 
Ése es mi mal. Soñar. La poesía
es la camisa férrea de mil puntas cruentas
que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
dejan caer las gotas de mi melancolía.
 
Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo;
a veces me parece que el camino es muy largo,
y a veces que es muy corto...
 
Y en este titubeo de aliento y agonía,
cargo lleno de penas lo que apenas soporto.
¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?


                                                          Rubén Darío.

sábado, 2 de noviembre de 2013



Pisando restos del pasado sigo señales que solo encuentro cuando aúllo a la luz de la luna. Condéname, arrestarme y devuélveme a aquella prisión, pero no sigas torturándome así....

El estaba perdido en una isla, no sabia ni por qué, ni hacia qué se dirige. Solo sabia que estaba agotado. El es una sombra, un errante, un trozo de un barco que se acerca a las rocas.. y el mundo son las sirenas, los huracanes, las tormentas y la desdicha.
Total "Un marinero no jamás se hizo en un mar en calma" pero la cuestión es que esa sombra ya no encuentra a su Peter Pan, tampoco sabe donde dejo los guantes Alicia o si seguir dejando rastro en la madriguera. ¿Donde estamos?, ¿Qué fue de Lolita?¿Y sus gafas?, ¿Hacia donde vamos? siempre me pregunte donde terminan los planes de futuro que no se cumplen, las promesas sin hacer o los besos que se prometen. Tengo ganas de besos con sabor a verso, vainilla en un cuello, animales correteando y libros escapando de su jaula.

¿Qué locura no? Dame la respuesta a la vida pequeño Dios, por que lo único que quiero es salvar a esa sombra y se que me va a costar la vida esta intención.

Solo me queda pensar que debo borrar dos puntos a quien deja puntos suspensivos, ya que lo único que me gusta es vivir a 3cm por segundo.
El Sur, Jorge Luis Borges.



"Allí donde todos vamos a perder... a perder un destino, perder un amor, perder... una vida."

Este texto al que nos enfrentamos es complejo, ya que Borges juega con diferentes métodos expresivos para contar, con un gran halo de misterio, una historia a medias en la que hace participe al lector. La historia en breves líneas habla sobre un hombre argentino que tras una mordedura coge una infección, que le provoca septicemia, es ingresado en el hospital y a partir de este punto, de forma extraña, el narrador nos cuenta que le dan el alta, se sube a un tren y allí muere a duelo con un puñal. Todo ello con ciertas frases intercaladas que nos hacen pensar que tal vez nunca se hubiera movido de la camilla de hospital a la que fue a parar. A lo largo de todo el relato, salvo en una breve frase que queda justificada el autor nos pr
esenta una omnisciencia autorial que se entremezcla con la neutral, por ello vemos ciertos comentarios y saberes que contiene la voz, así como momentos de “yo testigo”. El destinatario de este relato esta fijado desde el primer momento en que empezamos a leerlo. El emisor es Borges, el destinatario es el lector así que tenemos en esta omnisciencia selectiva un lector explicito.
Una vez aclaradas las voces de El Sur vayamos a lo que de verdad nos atrae, ese magistral juego de tiempos que utiliza Borges para dejar senderos inacabados a lo largo del relato, ¿se quedó en el sanatorio o salio?, Borges en esta corta cronofanía establece el principio del tiempo del discurso en 1871 y a
través de la elipsis con la escusa de hablar de los antepasados argentinos del protagonista llega hasta 1939 situándonos la segunda duda (primera si no necesitáramos releer el texto) ¿de cual de los dos Dahlmann habla Borges? Ya que con la escusa de usar el apellido no te dice quien es el que sufre/padece la historia.Tenemos que apreciar que como técnicas del ritmo narrativo utiliza largas pausas descriptivas y ampliaciones.Una posible visión del cuento desde la perspectiva de “El Sur” como signo es la de un rápido recorrido por los síntomas de la vida ya que tras la mención a los dos Dahlmann el autor menciona que el protagonista esta cómodamente preocupado únicamente en leer “Las mil y una noches” y acto casi seguido esta sumido en una terrible enfermedad que le va a costar la vida para de hay pasar a una tercera fase en la que se ve empujado a llegar con rapidez al sur, aquí Borges utiliza como primer indicio de prisa “En el hall de la estación advirtió que faltaban treinta minutos” y conforme ya esta dentro del tren no se para de
mencionar de forma suspicaz esa ansia de incomodidad y ganas de llegar al sur que Borges acaba personificando en el maleante para alargar el que a esas alturas del texto el lector ya quiere llegar al sur para saber que hay al final, para saber si al final esta la muerte ya que verdaderamente es todo un shock debido
a la septicemia o esta jugándose la vida en el almacén de un tren en marcha. Borges (1989: 120) calificó “El Sur” en el prólogo de Artificios, la segunda parte de Ficciones, como “acaso” su “mejor cuento” y por otro lado añadió que  “Todo lo que sucede después que sale Dahlmann del sanatorio puede interpretarse como una alucinación suya en el momento de morir de la septicemia, como una visión fantástica de cómo él hubiera querido morir (Fama 1982: 392).” Siguiendo esta pauta podríamos ver claros indicios de que era una
alucinación en frases como "También el coche era distinto; no era el que fue en Constitución, al dejar el andén: la llanura y las horas lo habían atravesado y transfigurado" o “Dahlmann pudo sospechar que viajaba al pasado y no sólo al Sur” lo que nos podría llevar a suponer que existen varias capas de realidad por lo que la temporalizacion tiene dos planos dentro de la historia del discurso, pero para rizar mas el rizo podemos suponer que si salio de la enfermedad, que si se subió a un tren con destino al sur y que yo siendo un Axolotl se que Dahlmann (Es Borges ya que tienen muchas cosas en común que hacen ver este relato como el relato de un trozo de su vida) se quedo dormido en el tren e imagino todo el altercado con el viejo gaucho extático. Así que en mi suma opinión Borges hizo lo que acostumbran a hacer muchos escritores (y así lo dijo) dio una suposición y no aclaro ninguna haciéndolas todas validad perpetuando así todos los indicios que tan gustosamente un análisis estructural saca a la luz.

En palabras de Borges “Básteme prevenir que es posible leerlo como directa narración de hechos novelescos y también de otro modo… “

lunes, 14 de octubre de 2013

  




The first time I saw her... Everything in my head went quiet. All the tics, all the constantly refreshing images just disappeared. When you have Obsessive Compulsive Disorder, you don’t really get quiet moments. Even in bed, I’m thinking: Did I lock the doors? Yes. Did I wash my hands? Yes. Did I lock the doors? Yes. Did I wash my hands? Yes. But when I saw her, the only thing I could think about was the hairpin curve of her lips.. Or the eyelash on her cheek. the eyelash on her cheek. the eyelash on her cheek. I knew I had to talk to her. I asked her out six times in thirty seconds. She said yes after the third one, but none of them felt right, so I had to keep going. On our first date, I spent more time organizing my meal by color than I did eating it, or fucking talking to her... But she loved it. She loved that I had to kiss her goodbye sixteen times or twenty-four times or if it was Wednesday. She loved that it took me forever to walk home because there are lots of cracks on our sidewalk. When we moved in together, she said she felt safe, like no one would ever rob us because I definitely locked the door eighteen times. I’d always watch her mouth when she talked. When she talked. When she talked. When she talked. When she talked. When she said she loved me, her mouth would curl up at the edges. At night, she’d lay in bed and watch me turn all the lights off.. And on, and off, and on, and off, and on, and off, and on, and off, and on, and off, and on, and off, and on, and off, and on, and off, and on, and off, and on, and off, and on, and off. She’d close her eyes and imagine that the days and nights were passing in front of her. Some mornings I’d start kissing her goodbye but she’d just leave cause I was just making her late for work... When I stopped in front of a crack in the sidewalk, she just kept walking... When she said she loved me her mouth was a straight line. She told me that I was taking up too much of her time. Last week she started sleeping at her mother’s place. She told me that she shouldn’t have let me get so attached to her; that this whole thing was a mistake, but... How can it be a mistake that I don’t have to wash my hands after I touched her? Love is not a mistake, and it’s killing me that she can run away from this and I just can’t. I can’t – I can’t go out and find someone new because I always think of her. Usually, when I obsess over things, I see germs sneaking into my skin. I see myself crushed by an endless succession of cars... And she was the first beautiful thing I ever got stuck on. I want to wake up every morning thinking about the way she holds her steering wheel.. How she turns shower knobs like she's opening a safe. How she blows out candles. Blows out candles. Blows out candles. Blows out candles. Blows out candles. Blows out… Now, I just think about who else is kissing her. I can’t breathe because he only kisses her once — he doesn’t care if it’s perfect! I want her back so bad... I leave the door unlocked. I leave the lights on.

La primera vez que la vi… todo en mi cabeza se silenció. Todos los tics, todas las ideas recurrentes desaparecieron. Cuando tienes Trastorno Obsesivo Compulsivo en realidad no tienes momentos en silencio. Incluso en la cama estoy pensando. ¿Cerré las puertas? Sí. ¿Me lavé las manos? Sí. ¿Cerré las puertas? Sí. ¿Me lavé las manos? Sí. Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de horquilla de sus labios. O la pestaña en su mejilla. La pestaña en su mejilla. La pestaña en su mejilla. Sabía que debía hablar con ella. La invité a salir seis veces en treinta segundos. Ella dijo que sí después de la tercera, pero ninguna de las veces que pregunté se sintió bien, así que tenía que seguir adelante. En nuestra primera cita, pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella. Pero le encantó. Le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles. Le encantaba que me tomase todo el tiempo caminar hacia casa porque había muchas grietas en el suelo. Cuando nos mudamos juntos ella dijo que se sentía segura, como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta 18 veces. Yo siempre veía su boca cuando hablaba. Cuando hablaba. Cuando hablaba. Cuando hablaba. Cuando hablaba. Cuando me dijo que me amaba, su boca se curvaba hacia arriba en los bordes. Por la noche, ella se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas, y encenderlas, y apagarlas. Ella cerraba los ojos e imaginaba que los días y las noches pasaban frente a ella. Algunas mañanas empezaba a besarla para despedirme pero ella se iba sólo porque la estaba haciendo llegar tarde al trabajo. Cuando me detenía en las grietas del suelo, ella seguía caminando. Cuando me decía que me amaba su boca era una línea recta. Me dijo que le estaba ocupando demasiado tiempo. La semana pasada empezó a dormir en casa de su madre. Me dijo que nunca debió dejarme apegarme tanto a ella; que todo esto fue un error, pero… ¡¿Cómo podría ser un error que no tenga que lavarme las manos después de tocarla?! El amor no es un error, y me está matando que ella pueda huir de esto y yo no pueda. No puedo. No puedo salir y encontrar a alguien nuevo porque siempre pienso en ella. Normalmente, cuando me obsesiono con algo, veo gérmenes introduciéndose en mi piel. Me veo a mí mismo atropellado por una infinita línea de coches. Y ella fue la primera cosa hermosa en la que me he estancado. Quiero despertar todas las mañanas pensando en la manera en la que agarra el volante. Cómo mueve la llave de la ducha como si estuviera abriendo una caja fuerte. En cómo sopla las velas. Cómo sopla las velas. Cómo sopla las velas. Cómo sopla las velas. Cómo sopla… Ahora sólo pienso en quién estará besándola. Me deja sin respiración que la pueda besar una sola vez. ¡A él no le importa si es perfecto! Deseo tanto que vuelva, que… Dejo la puerta abierta. Dejo las luces encendidas.
OCD (Obsessive Compulsive Disorder) - Neil Hilborn.


 "Qué No, que no acepto ninguna ley impuesta por las condiciones sociales."

domingo, 13 de octubre de 2013






               "Sin ser me vuelvo duro como una roca..." Mi sonrisa es un traje de luces, mi capote es la eterna mirada, el alma.... una proporción áurea  Paseo despistado por Granada buscando mi Tótem, nunca consigo despertar de esta racionalidad.


                 "Mientras tanto pasan las horas..." Se acercan días de autodestrucción, siempre se lo achaco a ser Géminis, a mi irremediable doble personalidad, al murmullo de romper la cadena que aguanta las horas. No se sobre que escribir, pero sí lo se. Tengo tanto que decir, tanto por lo que gritar y tanto por lo que mantener la compostura.

                   Aún hoy recuerdo los últimos besos en la mañana, los restos de Lorca y Dalí, cierto aroma dulce a sueño, mi patetismo y el pelo enredado. Quien me conoce sabe mi atípica forma de amar, de sentir, de morder. El problema es que cuanto más me adentro en mí más me pierdo y las alas se vuelven más grandes, "Te estoy tejiendo un par de alas, se que te iras cuando termine…pero no soporto verte sin volar" dice Andrés Castuera y en mi vida es un día a día. Me da miedo no poder mantener a ningún ser humano en mi vida más de dos días seguidos, me dan miedo tantas cosas, cosas que no son físicas, son emocionales. 
Me preguntan que qué quiero y la respuesta es siempre la misma, sonreír cada día, en soledad o compañía pero sabiendo que por lejos que se vayan los dioses, ellos siempre estarán mirando.

                  Tengo unas 125 manías  43 defectos y 154 virtudes. Me considero un hombre echo a sí mismo (con muchos palos y camino andado). Mi numero favorito es aquél que me acompaña siempre, temo el compromiso, cargarla, y las cosas que no surgen por el tiempo. Odio la mentira, las medias sonrisas y mi frialdad. Mi otro yo no soporta la sociedad, la odia, la detesta, así que me paso la mitad del día odiando aquello que amo, o amando aquello que odio. Poco tiempo tengo y el que tengo lo utilizo para crear momentos únicos  por ello tus silencios me golpean, mis ruidos me aprisionan y las horas agotan mi mente.

Si me preguntas hoy que es lo que quiero para ti, siempre la respuesta será la misma. Verte sonreír incluso en la lejanía. Tener la oportunidad de volar y aprender una nueva lección junto a ti.

"Buscando mi destino, viviendo en diferido...."

miércoles, 31 de julio de 2013




"A veces me despierto sin querer
Puedo verte cuando no me ves
Dormida a mi lado
Y me apoyo en tu corazón
Y te canto en una canción
Lo que nunca te digo

Si pudiera abrazarte
Tan fuerte
Consiguiera quedarme
Dentro para siempre"        

"Los valientes" - McEnroe.





"Si pudiera explicarte todos mis silencios
Sólo son laberintos en los que te pierdo"



Y no puedo dormir,

hormigas deambulan por mi cuello
y no puedo soñar
porque no hay publicidad en las estrellas.

Cuéntame una canción inaudible,
un susurro en el espacio que no tenga parangón,
dile al tiempo que no pierda sonrisas
que solo yo quiero labrarlas a la espalda.


Dicen que es ridículo hablar de la muerte
cuando se está vivo,
más ridículo es el tiempo
que nunca para de hablar de la vida
                                       entreteniéndonos.

Besame le dije, y tiró todos sus collares,
grita sin desquiciar a la sal sentenció la luna
¡Qué locura envuelve mi alma que todo aleja!
posiblemente sean las hormonas que quieren descansar.



Finalmente  todo termina en el mismo lugar...
un gran mar de sueños que pasan
en el que siempre me toca ver quebrar.
                                                                                     ¿Y cual es la pregunta?, me dice el reloj.

Que la VIDA es la mejor escalera,
el brillo de mi sonrisa,
                               algo permanente.
  y la escena es la perfecta para ser conscientes de que el acto acaba de empezar.

¡Director! traiga a la gata, las estrellas y los mejores metales,
que quiero esta noche de insomnio
besar sonrisas, sonrisas de esas que anuncian en televisión.

Ya que esta noche, yo, y solo yo (  )
me aventurare a mirar al cielo sin protección ,
                                                    a echarme a la mar sin barco,
y a parar el tiempo entre los gatos.


martes, 30 de julio de 2013


"Paren la vida me quiero bajar, si estoy a tiempo quiero saltar ...."

Tengo un gran nudo en la garganta, y no se quitarlo. Cuando llueve lo alimento de dulces, dulces bebidas espirituosas, dulces pétalos rosáceos, dulce humo de tabaco de liar. Cuando el sol da de lleno, este se calienta, se calienta hasta derretirse y por ende me achicharra. Esos son los peores días, cuando el nudo achicharra por que me impide hablar y solo siento dolor, un dolor que se deshace hasta unirse con miles de pequeños cristales.

Sinceramente no se a donde voy, voy dando tumbos, vueltas precisas que todos necesitan, todos menos yo. No se ni quien soy, ¿un espejo roto?,¿la mirada perdida de un gato?, ¿un grito de silencio en la noche? Sinceramente creo que fui y seré Humbert, Humbert persiguiendo ruidos inexistentes, Humbert esperando un viaje que nunca vendrá y ahora que tengo que volver al infierno se me erizan los pelos de punta (todavía recuerdo el año pasado, posiblemente el verano más atroz de mi vida). Aquél verano me marcó, me hizo daño hasta más no poder y todo se debe a las circunstancias, las circunstancias de estar siempre en las nubes creyendo que el discurso individual que nos vendían era el correcto (Bendita Ley del Asturiano), unas circunstancias que me obligaban a mal vivir con lo que tenia a mi alrededor, pero tuvo algo bueno, despertó algo en mí. Aquel verano comenzó a despertar mi instinto de supervivencia, la necesidad verdadera de amar y por ello, empero de, decidí que toda mi cruzada iría destinada a convertirme de un pequeño y dormido gusano en una gran mariposa, con las alas más fuertes del mundo, una mariposa imparable. Una mariposa que ayudara a los demás a tener las herramientas para activar ese instinto de supervivencia. El querer ser mariposa me hizo ver que si quería tejer mi propio capullo tendría que comenzar a evitar aquello que me hacia daño y lo que más daño me hacia era.... yo mismo.

Se que divago mucho, pero al final... todos somos locos en un mundo donde nos quieren atar.

Hace poco recordé algo muy muy importante de mis tiempos mozos, era el típico texto que encuentras en las agendas escolares y decía así:

Aprendí que quien no te busca no te extraña y quien no te extraña, no te quiere. Que la vida decide quién entra en tu vida, pero tú decides quien se queda. Que la verdad duele una sola vez y la mentira duele para siempre. Por eso valora a quien te valora, y no trates como prioridad a quien te trata como una opción. 
Hay un punto en tu vida en el que te das cuenta quién te importa, quién nunca importo, quién no importa más, y quién siempre importará. Después de algún tiempo aprenderás que compañía no siempre significa seguridad. Aprenderás que los besos no son contratos, ni regalos, y menos promesas.
Aprenderás que el sol quema si te expones demasiado. Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas… Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores.
Aprenderás que lleva años construir la confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás para siempre.
Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian. Aprenderás que las amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que los buenos amigos son la familia que tú elijes.
Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decirle a esa persona que la queremos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que la veamos.
Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tiene influencia sobre nosotros, pero que nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.
Descubrirás que lleva mucho tiempo llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto. Aprenderás que no importa donde llegaste, sino a donde te diriges y si no lo sabes, cualquier lugar sirve… Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlan a ti…
Aprenderás que el tiempo no es algo que puedes volver hacia atrás, por lo tanto debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.
Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algunos momentos condenado… y que las personas que hoy te dan las espalda, mañana la vida los obligara a mirarte a los ojos.
"


sábado, 20 de julio de 2013

Soy feliz porque he aprendido todo lo que el tiempo ha querido enseñarme.

Puedo estar tranquilo porque aunque el viento me dé en la cara siempre será fiel a mis ideales. Tengo el ideal de querer aprender y enseñar las lecciones de la vida. (Aprende gramática primero, decía ella)

Pudiera ser que ya no me sintiera amado, pudiera ser que me sintiera solo, pero la realidad es que soy feliz por las experiencias que me llevo.

(Enciendo otro cigarro junto a la ventana, al horizonte el agua cristalina y ella , ¿Qué es ella?. No lo sé, no cuestiono el ritmo del péndulo, ni del azahar, ni de los últimos rincones donde el sol dorado cae sobre aquella piscina desmontable (al parecer, para los demás, como todo)).

Que bonito mirar las sombras que hacen las rejas...

Te veo ahí tumbada con la sombra en los pies y varias vidas por descubrir, tus gafas de sol rojas en forma de corazón predicen tu tierna edad, tus cabellos como el sol en el atardecer te conceden el titulo de hija de Satán. Tu mano apretando la mía me recuerda que esto sigue siendo un sueño, una cadena de sal. En tus blancas piernas encuentro verdes carreteras que avanzan hacia un vaquero que habla de ron, lujuria y llanto.

Me retiro, definitivamente la inmortalidad me sienta mal y es que prefiero dejar de dormir y comenzar a soñar. Tantas vidas me ven pasar, tantas vidas que quieren saber como sabe el mar.


Y es que quiero volar siendo un niño, eterno Peter Pan, en la cuna de la luna. Gritar que los mejores versos están en las lineas perdidas de mi vida. En los momentos únicos del pensamiento.






"Me haré una pequeña herida con sangre que abarca el mar, para dejar por escrito que no voy a abandonar."

martes, 16 de julio de 2013

El mundo pide a gritos una nueva decisión, un cambio, un giro teatral hacia aquel lugar en el que podemos volar. ¿Quien no sueña con poder volar? ¿Quien no sueña con poder acercarse al infinito? Maldita la forma del caos que dicta que todo es plano y voraz.

Oscar Wilde decía que somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro propio infierno, si estaba en lo cierto yo no debo de ser de este mundo y es que he llegado a un punto en el que cada día me digo y pregunto lo siguiente: ¿Que voy a hacer hoy para sentir aún más esta droga a la que llamo felicidad?, no es una felicidad continua, es un estado de plenitud, de los buenos, de los que se sienten y contagian. Uno se siente imparable y en estos puntos hay que plantearse nuevas búsquedas, nuevos retos, pues últimamente los encuentro en la belleza de las pequeñas cosas, no de las grandes, aquellas pequeñas cosas que le recuerdan a mi viejo corazón que aún puede dar mucho de sí. Y es que como dijo Lennon, nos hicieron creer que nacimos incompletos para buscar la parte que nos falta sin saber que ya estábamos completos. Que razón tenia, cuando uno es consciente de esto encuentra formas más completas de amar y sentir haciendo de la palabra, el corazón y el sentido objetos abstractos más atrayentes.

Solo voy a afirmar que hoy, en este momento me siento lleno y no por ello dejo de plantearme el porqué de cada átomo de mi existencia o el porqué de las cosas que últimamente me trae el destino.Somos alquimia. No tengo miedo y me muero por seguir surcando los cielos y acallar poco a poco, con mis manos, con pausa y elementos, los gritos del silencio. Será que se nota el paso del tiempo y el haber vivido varias eras me pasa factura pero siempre lo diré:

Recuerda Sonreír.


Inocuas formas del alma
traen los últimos rayos,
despejad el alma en tiempo,
sacad la correcta ecuación,
verted vida sobre los rasguños.

Vuelan en silencio, almas,
cual peregrinos que se ven
tras el translucido sol,
creando formas opacas
de ninfas perdidas en el jardín.


jueves, 11 de julio de 2013



La gata como de costumbre pasea su pelaje azul por la casa, intenta no fijar la mirada en nada que le distraiga, ni siquiera en sus heridas. Despacito se acerca al sofá y ve su lugar favorito, pero algo ha cambiado, todo sigue igual y todo es distinto.

Las paredes que le rodean finalmente son de fino cristal. Lame sus heridas esperando que alguien se las pueda curar.

Despacito se acerca al sofá y ve su lugar favorito, pero algo ha cambiado, todo sigue igual y todo es distinto. Quiere arañar el cojín que una vez le dio felicidad, pero teme arañar, teme sacar las garras una vez más, el sabio reloj de arena se lo advirtió demasiadas veces y teme arañar de nuevo, y que sus uñas se enreden en la tela y no le dejen escapar, una huida inútil porque no sabe si el azul de su pelaje le pertenece o si el cielo de sus ojos es real.
Acerca la pata sigilosa y araña impregnando su olor y en parte sus miedos, el cojín sangra algodones de azúcar, sueño y arena (arena tibia que envuelve en sueño). Se asusta un poco, es un cojín que parece nuevo y teme que le vuelvan a regañar.

Al no ocurrir nada, al ver que no le van abrir las heridas decide arriesgarse más y con ronroneo se cuela debajo para sentir el calor del hogar. Sabe que puede volver a arañar y siempre tendrá el temor de que al despertar vuelva a estar allí el gato negro que tantas heridas le provocó.

Poco a poco los hilos del cojín se enredan en ella, y ronronea hasta quedar dormida soñando con que sus heridas se curen y no tenga que volver a arañar.

Dicen que los gatos cuando más a gusto están, cuando mejor se sienten, más intentan morder aquello que desean. Y es que al final son como los humanos que con pequeñas heridas, dulces heridas, van dejando su huella en las profundidades del ser, abatiendo el ego, templando el marmol hasta transformarlo en simple hilo que envuelve y da cobijo.




miércoles, 3 de julio de 2013



1.

Y tengo miedo de que al irme no recuerde tu mirada, tus pequeños labios mordiendo la fina alma que emerge cuando descubres mi yo,
y tengo miedo de que al despertar no recuerde como era tu cuerpo, tus hoyuelos, tus pequeños secretos que me hacen único...
Y hoy advierto, sentencio y justifico que tenía razón, que doy un paso al frente sabiendo que al final de los finales todo se olvida.


2.

Aunque en la superficie dañinas espinas de bella apariencia puedan observarse, lo valioso esta dentro, un corazón latente que ansia amar.


3.

Tu est la chose plus jolie qui m’a passé dans la vie.


4.

Vuela, vuela, vuela conmigo,
cuélate dentro dime “chico”,
dame calor, sácame brillo,
hazme el amor en nuestro nido.

No quiero nada, nada más,
me sobra respirar.

Sube, sube, sube conmigo,
déjalo todo, yo te cuido,
ven a Madrid, ten un descuido,
haz cosas mientras yo te miro.

No tengo miedos, no tengo dudas,
lo tengo muy claro ya.

Todo es tan de verdad
que me acojono cuando pienso
en tus pequeñas dudas, y eso
que si no te tengo reviento,
quiero hacértelo muy lento.

Todo, todo, todo, todo.....

(Pereza)

5.

Inquietante amor del cielo
¿no ves lo roja que esta la luna?
compartamos este eclipse de invierno
durmiendo bajo el sonido de las olas.

7.

Y todo es real, todo es posible, nosotros creamos nuestra historia, nosotros decidimos siendo libres de la sociedad…Deseo cada segundo pasar noches de tormenta a tu lado… y ver llover desde la cama.

8.

Y me gusta ver como cuando te despiertas me buscas con ansiedad, como si te faltara algo esencial en la vida y solo dejas de temblar cuando labios, alma, manos y latidos coinciden en un breve susurro al amar…

9.

Ella era hielo, yo fuego incandescente que se revelaba de la realidad
ella era el ultimo aliento de la mañana, pequeño haz de luz sonriente,
yo…quien la atrapaba entre los brazos para que el miedo al amanecer se esfumara como un sueño mas.

10.

No se porque, me gusta así, que nadie sepa lo que es.
Saltándome las reglas voy a imaginarme un día más en el porche de cualquier casa caminando por tu espalda.
Cuando pasas cerca es difícil respirar y si te veo temblar se que estas igual que yo, como dos burbujas de jabón, que no paran de subir.

Dos burbujas de jabón que no paran de sonreír. :)

viernes, 28 de junio de 2013

Me perdí en mi isla y ahora recuerdo un nuevo sentir,  las olas empujan mi viaje,  miles de cosas por descubrir.
Vuelvo a temer el amanecer. Y solo tengo ganas de tener la luna a mi vera. Soy un alma errante que decidió crear su destino.
Miles de recuerdos pasan por mi mente y un ente pequeño, mercuriar me hizo aminorar el paso,  fijarme en la belleza de los primeros pasos,  en detenerme en la casualidad, ahora veo todo más despacio, una lenta verdad en la que volver acreer.
Este verano aprenderé a volar.

viernes, 14 de junio de 2013




Que rápido vivimos los humanos cuando nos damos cuenta lo poco que necesitamos para ser felices, que bien vive aquel que es escuchado desde lo mas profundo de su ser…

Idas y venidas de un palindormo,
de un surco en la arena que no deja explicación
¿Donde está el viento?
ninguna respuesta es valida para la perdida del corazón
salvo la propia cura del alma, si la tenemos....
¿Recuerdas? palindormo, desautomatización, nexo corticoidal,
soy un ciclotimico reconstruyendo los vasos rotos
de un planeta que se aproxima hacia nosotros

¿Lo ves? granos de ceniza y cuero
manchan las lúgubres sepulturas
¡Melancolía pasara de largo!, no se estrellará,
científicos que van de sabios,
sabios que creen ser científicos
y al final.

Luz. 

"You have to be an artist and a madman, a creature of infinite melancholy, with a bubble of hot poison in your loins and a super-voluptuous flame permanently aglow in your subtle spine [...], in order to discern at once, by ineffable signs—the slightly feline outline of a cheekbone, the slenderness of a downy limb, and other indices which despair and shame and tears of tenderness forbid me to tabulate—the little deadly demon among the wholesome children; she stands unrecognized by them and unconscious herself of her fantastic power. "


martes, 11 de junio de 2013


Dos sombras tumbadas sobre la acera , una pequeña cálida brisa de viento sigue anunciando el verano, y un silencio infinito solo deja escapar el ruido de algún gato.
El la coge de improvisto,  como siempre.
La coge de la mano y la levanta apuntando hacia arriba.


-¿Ves allí en lo alto del cielo, junto a aquella nube con forma de elefante esa  estrella que brilla tanto?

- Sí.

Ella asiente, y cuando el baja la mano ella la mantiene,  sabe que no quiere perder aquel instante,  siempre le gustó el tacto de la mano de aquel muchacho.

-Pues en los días en los que siento que me faltas o necesito aclarar mi cabeza, comienzo a mover los brazos y vuelo hasta allí.

La sonrisa de el,  inevitable.

- Idiota,  eso es imposible tu no puedes volar.

-Pues te digo que no solo eso,  sino que también me siento en una piedra y desde allí me paso los años  muertos mirando tus ojos.

Se ruboriza,  ese cosquilleo otra vez,  tiene tantas cosas que decir y sin embargo tanto miedo.  Se fija de reojo en el, y sigue con la mirada el contorno de su sonrisa,  no quiere que eso termine.

- Tonto,  eso no puede ser verdad, tu vista no alcanza desde tan lejos y no eres tan viejo.

De golpe el se coloca encima de ella,  dejando a pocos centímetros su labios,  el espacio justo para que sus almas no se mezclen, la mirada fija en sus ojos. El le coloca la mano en el corazón, sus latidos van apresurados. Justo cuando ella se predispone para regalarle un beso, el cambia el itinerario hasta su cuello y le susurra:

-¿Y en que momento te dije que te miraba con los ojos y que vivía con un reloj?

sábado, 8 de junio de 2013

Érase una vez, en un lugar lejano donde la lluvia cae hacia abajo y los pájaros planean, un príncipe que gobernaba a todos por igual. Él era justo y obediente a las reglas en los juicios, era comprensivo y raramente se condenaba a alguien a la horca. Una de las cosas que hacían tan dichoso y justo a este príncipe era su forma de expresarse. Al no conocer dolor y tristeza alguna en la vida, cada palabra que decía era sincera y no estaba manipulada. El príncipe podía hablar de amor y sentirlo, podía describirles a los súbditos cómo era la lluvia y hacer que todos se sintieran empapados. En una ocasión en la que en sus manos portaba un bebé abandonado, tan lisa y pura fue su palabra que el propio infante habló ante más de cien personas diciendo quién lo había abandonado. Creedme estas palabras, pues son veraces en todo su contexto y os puedo asegurar que yo mismo lo vi  hacer llorar a un paralítico al recordarle cómo era el caminar.

Su tío, al observar que el príncipe al ser rey sería tan justo que las guerras y la posibilidad de expandir el reino desaparecerían, convocó a los brujos más malvados y peligrosos del reino en una reunión secreta. A cada brujo le preguntó cuál sería la maldición que más daño haría al príncipe. Unos contestaron que dejarlo mudo sería buena opción, pero se dio cuenta de que el príncipe podría hacer las cosas por escrito; otros, que lo mejor era dormirlo por cien años. Su tío en cólera vio que eso estaba muy gastado. Entre los brujos se hallaba escondida una joven hechicera de rubia melena y zapatos rojos. Ella se adelantó de entre los demás y con voz suave propuso una idea mortal.
Una maldición consistente en que el príncipe no pudiera expresar sus verdaderos sentimientos bajo ninguna forma oral, escrita o artística. Sólo podría expresar ideas cercanas.

Así fue cómo en la celebración del banquete por el regreso de su padre del tratado de paz con el reino vecino, esta hechicera salió a escena para aparentemente entretener a la nobleza. En un descuido de los guardas, se apareció ante el príncipe y jurado ahora que no he visto mirada más maligna ni sonrisa más benévola. Mordió la comisura de los labios al príncipe inyectándole la maldición. A los pocos minutos, empezó a reprochar sonriente que la fiesta no le gustaba, que el vino no era de su agrado y su indiferencia a cuanta gente había dejado su hogar para que la paz con el otro reino hubiera podido firmarse. Inmediatamente, los nobles y a la corte empezaron a irse malhumorados. La gente exclamaba: “¡Cuán mentiroso e hiriente es en verdad el príncipe!¡Era un príncipe justo, capaz de hacernos sentir bien, y ahora es sólo el barro que ensucia nuestros zapatos!”.

Conforme fue pasando el tiempo, el príncipe se dio cuenta de lo que le ocurría. Incluso intentó escribirlo, pero todo eran sentimientos que él ya conocía. Era incapaz de crear y vivir unos nuevos: ya no podía actuar de corazón. Esto al príncipe le entristecía mucho, aunque era extraño verlo triste a la par que sonriente. Su padre, el rey, al investigar y dar con el culpable de semejante maldición, encerró a su hermano en una prisión oculta en las profundidades del castillo, bajo siete cerrojos de dos llaves cada uno. Os puedo prometer que nunca oí semejantes gritos ante una tortura, pues el rey quería demasiado a su hijo y el tío odiaba demasiado a ambos. Finalmente, el hermano del rey accedió a confesar el funcionamiento de la maldición: sólo se desharía si entre la hechicera y el príncipe se creaba un amor puro.

El rey entristeció aún más, ya que veía absurdo el permitir que una asesina y hechicera se enamorase de su hijo. El rey se encerró durante diez días y once noches en su habitación para pensar una solución, y el último día, cuando los consejeros pensaban que este nunca saldría de sus aposentos, apareció por el salón real, e hizo que llamaran a los 3 grandes sabios de las montañas nevadas. Al llegar estos, se les planteó la situación, y se les pidió una pócima tan poderosa que hiciera olvidar a ambos, joven y hechicera, su pasado.
Así fue como los soldados capturaron a la hechicera, en tal batalla que mis prendas fueron todas quemadas por sus artilugios místicos. Se les llevó a los dos jóvenes a lo alto de la torre y desde allí a la habitación que se había construido sobre una nube, se les encerró y se les obligo a beber la poción.

Las peleas entre ellos al principio fueron frecuentes. Ella no entendía cómo alguien de corazón noble podía ser tan contradictorio. En ocasiones, las voces se llegaban a escuchar en el castillo, ¡E incluso espantaban a las aves! Durante varios días y noches se siguieron tirando libros a la cabeza, hablando de cosas superficiales y pensando en cuándo saldrían de allí. Él en ocasiones se acercaba a ella con serenidad y templanza, conseguía tratarla como quien doma un corcel bajo el cálido viento del invierno, por lo que en el momento que el príncipe intentaba exponer sus sentimientos falsas emociones y gestos contrarios salían de sus labios, llegó un momento en el que ella intentó comprenderlo de verdad, se sentó junto a el y lo miró fijamente. “La verdad es que sus ojos azules y su tez clara no son tan feos como pensé”, dijo para sí. La joven posó su mano sobre la cara del joven y comprobó que estaba húmeda y que esa humedad provenía de lágrimas de sus ojos. ¿Cómo podía llorar si su cara reflejaba alegría?, se preguntaba ella. Siguió fijándose en él y vio que le era familiar, como si en el pasado se hubieran visto. La verdad, visto de cerca era una persona calida. Siguió pasando el tiempo en aquella habitación y poco a poco empezó a comprender al joven, a entender lo que de verdad sentía sin necesidad de que él lo dijera. Eso sí  que le parecía magia. Ya no eran tan necesarias las palabras. Sabía que aunque él dijera que no le importaba matarse antes que acercarse a la chimenea junto a ella, en realidad él lo deseaba más que los dos, así que el príncipe empezó a estar más alegre. Por fin había encontrado a alguien capaz de entenderlo. Ni siquiera los súbditos que habían pasado casi toda su vida junto a él lo habían conseguido: nadie salvo ella comprendía aquella maldición.
Cierto día de lluvia él siempre dijo que la lluvia era importante para que hubiera buenas cosechas, los animales tuvieran donde beber y el río y la laguna estuvieran llenos, pero también porque en los días de lluvia el príncipe era cuando más indiferente se mostraba hacia la princesa- de hecho, incluso no le dirigía la palabra en todo el día, si ella se acercaba, él la rehuía, hasta que comprendió que tenia que acercarse a él silenciosamente para que la maldición no se activara. Y así el príncipe y la joven ya no sólo se entendían, sino que empezaron a pasar más tiempo juntos. La última tarde antes del solsticio de verano, los dos estaban apoyados en el balcón. El príncipe, medio a regañadientes, finalmente había estado leyéndole un libro que ella había escogido. De repente, un fuerte viento golpeó a la muchacha, y ésta quedó colgando de la barandilla del balcón. El príncipe inmediatamente empezó a alejarse, ya que su deseo interno era salvarla fuese como fuese. Ella gritaba asustada, pidiéndole ayuda pero él cada vez se acercaba más al interior de la habitación. Al final, cuando a ella casi no le quedaban fuerzas, él comprendió que mostrando otro sentimiento podría controlar lo que quería expresar y salvarla, cogió el abrecartas del escritorio y empezó a clavárselo en el estómago para así sentir dolor y que su cuerpo pudiera reaccionar.  Ensangrentado y casi sin aliento, consiguió llegar hasta el balcón y en el último momento agarrar su mano. “Clávame bien las uñas, porque sólo así podré sostenerte “, le pidió el príncipe medio sollozando. En ese momento, el rey y algunos soldados entraron en la habitación, ya que desde abajo algunos estaban siendo conscientes de lo ocurrido. El joven, al tirar de ella consiguió levantarla y abalanzarla en sus brazos. Inmediatamente, él estaba en el suelo y ella sobre su pecho, con el blanco vestido impregnado de sangre. Él se estaba muriendo y ella solo podía mirarlo. Ante tal expectativa, el rey estaba rugiendo de dolor y agonía al contemplar cómo Caronte pronto se llevaría a su hijo. Pero en ese instante para los dos jóvenes el tiempo se paró. Sus miradas estaban tan fijamente mirando las de uno con el otro, que por primera vez en sus vidas y creedme que nunca he sentido yo cosa así, vieron su alma reflejada uno en el otro. Él, inconscientemente y contradiciendo a la propia maldición, le fue susurrando el te quiero más bello que posiblemente se haya escuchado en la faz de la tierra, a la par que su alma se marchaba hacia los campos Elíseos.
 Ella no se rindió, a pesar de que los soldados la empezaron a apartar del cadáver allí yacente. Se deshizo de ellos y volvió junto al cuerpo del joven, lo golpeó una y otra vez. Los truenos parecían poner música a tan cruel momento, y ella ya agotada se rindió junto a su cuerpo, uniendo sus labios a los del muchacho y os puedo jurar que aquel momento fue muy veraz, pues mis propios ojos junto a los demás soldados y el propio rey lo vieron, vieron como la sangre empezó a recogerse en sí misma y volver al lugar por donde había brotado, y cómo el cuerpo del joven empezó a sonar de nuevo, cómo abrió los ojos lentamente y volvió a ver el mundo tal como era.
-         Pues tú me has salvado de tal maldición horrible- comenzó a decir el príncipe- Conforme pasaba el tiempo deseaba acercarme a ti y me era frustrante que el sentir y el hacer fueran diferentes y no poder remediarlo. -  - Yo no he roto nada- respondió la princesa- Has sido tú, sacrificando tu propia vida por salvarme, revelando tu propia identidad, haciendo caso omiso a las consecuencias que dictaba tu cordura y corazón. Por primera vez veo en tu ojos, príncipe, que ya no tienes miedo.
Se fundieron en un beso.

El rey, atónito a los acontecimientos, decidió celebrar la boda y el banquete más grande que se hubiera dado en un reino. Dicen que tal fue la magnitud de la boda, que se estuvo comiendo y bebiendo durante varios meses, que de ella se ha hablado durante años y que durante ese tiempo el hermano del rey comió de las sobras.

miércoles, 5 de junio de 2013

 Je vous montre le chemin.



Y me dejas sin habla
cada vez que el brillo de labios cae en ti.
No puedo repetir esta parte de mi vida,
nadie sabe de donde viniste y de donde aparecí yo,
Pero algo queda en el aire, todo tiene un porque,
relajas la expresión y vuelves a sonreír con melancolía
y con la expresión de llevar una carga injusta.

Tomo tu mano de suave piel y me acerco a besarte,
levemente tus ojos sueltan lagrimas al aire
y me miras intentando que comprenda todo tu mundo,
un sendero caótico al donde no quieres ir.

Nos disponemos a volar
a un lugar donde no exista lo social,
donde no haya almas que controlen esto,
donde tus cabellos sean libres de sus caprichos
y yo quien decida cuando negarlos.

Las brumas se extienden sobre ti
y te refugias cabizbaja bajo mi ala,
sigues mirando al infinito de mi alma,
tocando la lluvia de madrugada,
susurrando que quieres seguir leyendo esta historia.

Ya no eres Lolita, ya no eres una niña,
eres Alicia buscando un sendero
que le obligue a descubrirse
y entiendo que tengas miedo,
que dudes de mi mano,
que no sepas si eres Capricornio o un gemelo más,
que intentes evitar la confrontación de dos labios
golpeantes con destino a la cárcel
por falta de libertad.

En este ultimo hueco,
donde todo es posible
vamos dejando restos
de un miedo intenso
en nuestra alma desierta.
El sol se halla en lo alto. En la urbanización el ambiente esta reseco y se pueden observar parejas de tórtolas ir de un lado a otro como si siguieran el sonido de los gatitos que se esconden en los arbustos cercanos a la calle principal. Un hunday coupe plateado con el morro rasgado se acerca silenciosamente hacia la parcela numero 91, en el solo se pueden ver las sombras de una mujer rubia con un vestido oscuro y en la parte trasera un chico de unos 15 años. El coche se detiene y al abrirse las puertas el aire acondicionado escapa apresuradamente para reunirse con el calor. La delgada mujer recoge del estrecho maletero del coche una maleta plateada y una mochila estudiantil con adornos de calaveras grises, las coloca en frente de la puerta y acto seguido ajusta la camisa del muchacho, le da un beso en la mejilla y borra el rastro de carmín. El chico mira hacia abajo como presintiendo que algo va a cambiar en el momento que su madre toque ese timbre. El sabe que esta apunto de terminar una etapa de su vida y que va a comenzar otra. La madre del chico mira la escena, se recoloca las gafas de sol y toma aire para después tocar el timbre.

Ding dong- suena una vez – ding dong – esta vez el sonido del timbre termina con la musicalidad del paisaje, ya no se pueden oír con la misma nitidez los sonidos de las tórtolas que están en lo alto del tejado vecino. Justo cuando la mujer del vestido negro se prepara para tocar una tercera vez la puerta negra y metálica se abre chirriante dejando ver a un hombre de un metro sesenta y cinco con boina y pantalones por encima de la cintura. La expresión del viejo es seria, raída como si supiera a que se debe la ruptura con su inquebrantable soledad. El les deja pasar y en silencio la madre y el hijo siguen al viejo hasta el porche. El niño mira a su alrededor perplejo, el pequeño cortijo tiene un jardín con rosas rojas dos palmeras y un extenso césped que termina con un gran laurel, justo en frente del laurel varias plantas de hierba buena, menta y romero semi esconden una estatua de perro labrada en piedra y en el centro de esa composición algo que atrae la atención del chico, una piscina  con el agua verdosa y pequeños renacuajos surcando la superficie.
En el porche el viejo se sienta en lo que parece ser su butaca, una antigua silla giratoria de escritorio con un cojín rojo algo descolorido. Después con un gesto de la mano pide a su hija y a su nieto que se sienten. El silencio se nota incomodo aunque parece que fuera música para el anciano.
-Papá te tienes que quedar con Antonio durante un tiempo – dijo la mujer con la voz algo agitada – no tengo a quien dejárselo mientras voy a Madrid a preparar... .
María colocó las manos sobre las orejas de Antonio.
- los papeles del divorcio – María miró a su hijo como si sus palabras fueran a provocar algún desorden en su silencioso hijo.
El abuelo tensó mas su rostro, se levantó, miro a los dos y dio un golpe en la mesa.
- La ultima vez que vinisteis a visitarme fue para decirme que era abuelo de esa criatura y en 15 años solo habéis sido capaces de mandar felicitaciones por correo- tomó de la chimenea que tenia a su lado los restos de una tarjeta de felicitación.
- Sirven muy bien para prender la chimenea en invierno, ¡pero para nada más!.
Su hija se levantó y se fue acercando a la salida.
-Papá lo siento pero tienes que quedarte con el, no tengo otra forma. - agarró el bolso con la mano y se retiro aún más. - Antonio no te preocupes que vendré pronto.
-¡Eso abandona a tu hijo! ¡Vete igual que has venido, sin saber de mi y dejándome a cargo de tus responsabilidades!.

El viejo parecía temblar de la ira al contemplar como su hija salia por la puerta en dirección al coche. Tras el ruido de un motor marcharse el silencio apareció de nuevo. Enrique miró a su nieto que permanecía inmóvil en la silla.
- Qué, ¿Tu ni te mueves, ni hablas, ni respiras?.
El niño que había tenido la mirada recta hasta el momento pareció recobrar la vida para mirar al viejo. Antonio se puso en pie y con cuidado se colocó en frente de su abuelo. Los dos se quedaron perplejos al ver que median casi lo mismo.
Enrique se dio media vuelta y empezó a caminar hacia el interior de la casa.
-Antonio sígueme que seguro que estarás enmallado de hambre.
Antonio se adentro en el sombrío pasillo que se aguardaba detrás de la cortina de la entrada y comenzó a fijarse en la cantidad de libros que decoraban las estanterías de las paredes. En ellos podían leerse títulos clásicos y también libros del momento así como viejas colecciones de periódicos y alguna que otra enciclopedia. Antonio se fijo en una polvorienta y dorada edición del Quijote, lentamente se acerco a cogerla.
-         !Alto¡ – mando el viejo – con hambre los libros no se tocan.


viernes, 24 de mayo de 2013

Tal día como hoy en 2011 se fue la persona que más quise en mi vida y gracias a el soy lo que soy.  Esto se llama homenaje.
Cinco virtudes tiene el hombre recto.
Muchos mundos estan a sus pies,
descansa descalzo el viejo bajo el árbol,
recordando que sin cultura,  paciencia y saber no se alcanza nada.

jueves, 16 de mayo de 2013

Unos labios se muerden esperando un silencio impropio.

lunes, 13 de mayo de 2013

Algún día nos llega el momento en el que la vida te obliga a ser alguien,  a elegir un sendero que marcará tus acciones. Pero todas esas decisiones tienen un principio.
1.
Las ultimas gotas de lluvia daban paso a un enorme sol. T se ajustó la chaqueta de cuero negro y del bolsillo pequeño e interior sacó unas grandes gafas de sol, luego un cigarro y lo encendió apoyandose en el banco de la pequeña plaza de la universidad. Mientras el humo atravesaba su garganta no podia parar de pensar en lo ocurrido días atrás, algunos estudiantes y caras reconocibles pasaban a paso rapido cerca de el, pero T ya no estaba alli,  estaba en su mundo, en su pompa,  reviviendo la tarde de aquel día.
- ¿T es que no te importa nada?!, ¿No puedes por un momento tener la madurez de decirme a la cara que la besaste?
A Sara le comenzaron a brotar pequeños cristales de los ojos. T simplemente sacó un cigarro pero Sara se lo quitó rapidamente de los ojos.
-Que me mires cuando te hablo. - inquirió Sara.
T no contestó, no porque fuera un cobarde sino porque los chicos como el saben que mostrar los sentimientos significa perder mucho más. T la miró a los ojos, la apartó de el y se encendio el cigarro.
-No se que esperabas solucionar viniendo hasta aqui si no ibas a decir nada. Largate T.
-Siempre hay algo que decir. - T soltó el humo, agarró a Sara por la cintura y le dio un suave beso hasta que dejó de sentir la resistencia de ella.
-Adios Sara.- T la aparta, se coloca las gafas de sol y la deja alli inmobil. Total los sentimientos siempre terminan en algun otro cajón de la cabeza, piensa T mientras se dirige a la moto. T sabe que tal vez tendrá que verla de nuevo tarde o temprano,  pero por ahora prefiere arrancar la moto y no ver por el retrovisor como ella cae al suelo llorando.

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