"Que yo soy un poeta y mi vida una letra que escribo en hojas en blanco" Robe en 'Del tiempo perdido'.

sábado, 2 de noviembre de 2013

El Sur, Jorge Luis Borges.



"Allí donde todos vamos a perder... a perder un destino, perder un amor, perder... una vida."

Este texto al que nos enfrentamos es complejo, ya que Borges juega con diferentes métodos expresivos para contar, con un gran halo de misterio, una historia a medias en la que hace participe al lector. La historia en breves líneas habla sobre un hombre argentino que tras una mordedura coge una infección, que le provoca septicemia, es ingresado en el hospital y a partir de este punto, de forma extraña, el narrador nos cuenta que le dan el alta, se sube a un tren y allí muere a duelo con un puñal. Todo ello con ciertas frases intercaladas que nos hacen pensar que tal vez nunca se hubiera movido de la camilla de hospital a la que fue a parar. A lo largo de todo el relato, salvo en una breve frase que queda justificada el autor nos pr
esenta una omnisciencia autorial que se entremezcla con la neutral, por ello vemos ciertos comentarios y saberes que contiene la voz, así como momentos de “yo testigo”. El destinatario de este relato esta fijado desde el primer momento en que empezamos a leerlo. El emisor es Borges, el destinatario es el lector así que tenemos en esta omnisciencia selectiva un lector explicito.
Una vez aclaradas las voces de El Sur vayamos a lo que de verdad nos atrae, ese magistral juego de tiempos que utiliza Borges para dejar senderos inacabados a lo largo del relato, ¿se quedó en el sanatorio o salio?, Borges en esta corta cronofanía establece el principio del tiempo del discurso en 1871 y a
través de la elipsis con la escusa de hablar de los antepasados argentinos del protagonista llega hasta 1939 situándonos la segunda duda (primera si no necesitáramos releer el texto) ¿de cual de los dos Dahlmann habla Borges? Ya que con la escusa de usar el apellido no te dice quien es el que sufre/padece la historia.Tenemos que apreciar que como técnicas del ritmo narrativo utiliza largas pausas descriptivas y ampliaciones.Una posible visión del cuento desde la perspectiva de “El Sur” como signo es la de un rápido recorrido por los síntomas de la vida ya que tras la mención a los dos Dahlmann el autor menciona que el protagonista esta cómodamente preocupado únicamente en leer “Las mil y una noches” y acto casi seguido esta sumido en una terrible enfermedad que le va a costar la vida para de hay pasar a una tercera fase en la que se ve empujado a llegar con rapidez al sur, aquí Borges utiliza como primer indicio de prisa “En el hall de la estación advirtió que faltaban treinta minutos” y conforme ya esta dentro del tren no se para de
mencionar de forma suspicaz esa ansia de incomodidad y ganas de llegar al sur que Borges acaba personificando en el maleante para alargar el que a esas alturas del texto el lector ya quiere llegar al sur para saber que hay al final, para saber si al final esta la muerte ya que verdaderamente es todo un shock debido
a la septicemia o esta jugándose la vida en el almacén de un tren en marcha. Borges (1989: 120) calificó “El Sur” en el prólogo de Artificios, la segunda parte de Ficciones, como “acaso” su “mejor cuento” y por otro lado añadió que  “Todo lo que sucede después que sale Dahlmann del sanatorio puede interpretarse como una alucinación suya en el momento de morir de la septicemia, como una visión fantástica de cómo él hubiera querido morir (Fama 1982: 392).” Siguiendo esta pauta podríamos ver claros indicios de que era una
alucinación en frases como "También el coche era distinto; no era el que fue en Constitución, al dejar el andén: la llanura y las horas lo habían atravesado y transfigurado" o “Dahlmann pudo sospechar que viajaba al pasado y no sólo al Sur” lo que nos podría llevar a suponer que existen varias capas de realidad por lo que la temporalizacion tiene dos planos dentro de la historia del discurso, pero para rizar mas el rizo podemos suponer que si salio de la enfermedad, que si se subió a un tren con destino al sur y que yo siendo un Axolotl se que Dahlmann (Es Borges ya que tienen muchas cosas en común que hacen ver este relato como el relato de un trozo de su vida) se quedo dormido en el tren e imagino todo el altercado con el viejo gaucho extático. Así que en mi suma opinión Borges hizo lo que acostumbran a hacer muchos escritores (y así lo dijo) dio una suposición y no aclaro ninguna haciéndolas todas validad perpetuando así todos los indicios que tan gustosamente un análisis estructural saca a la luz.

En palabras de Borges “Básteme prevenir que es posible leerlo como directa narración de hechos novelescos y también de otro modo… “
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